Dudé, me pregunté si realmente te quería y la respuesta no la tenia muy clara. Me dolía poner en duda si me gustabas pero era lo que sentía. Hasta que alguien me dijo
-No sabes cuántas chicas darían la vida porque él les sonriera con la mitad de aprecio con que te sonríe a ti.
Entonces comprendí el daño que te estaba haciendo, a ti, a mí y a todo el mundo de mi alrededor. Me di cuenta de que todo eso no había servido para nada porque si no te quisiera, cuando me dijeron eso no me hubiera dolido tanto. Fue una mezcla de dolor y placer:
Dolor por saber que tú me querías con locura y yo simplemente acogía tus besos y;
Placer al saber que me habías elegido a mi entre muchas y me querías y apreciabas como nadie lo había hecho antes.
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