Somos instantes

martes, 29 de noviembre de 2011

No es tanto , ¿no?

No pido demasiado. Sólo pido que estés conmigo, que a partir de ahora cada recuerdo sea junto a ti y que no tenga que preguntar: ¿Con quién estaba cuando..? Simplemente no dudar que estábamos juntos. Pido que todos los días me llames o te llame (sin que nos moleste que hace tiempo que uno no llama al otro ) y que nos de igual lo que diga la gente de nosotros. Quiero que pases a mi casa cuando esté durmiendo y me despiertes, tirándote encima de mi, con churros en una bolsa y una sonrisa que se me pegará a la boca al verte, y que no te de vergüenza que estén mis padres o mi hermano principalmente porque no tienes ojos que no sean para verme a mí: no te preocupes, yo tampoco puedo mirar a una persona distinta a ti cuando estamos en una habitación con más gente. Quiero que sin que me digas nada sepa lo que quieres en cualquier momento y que cantemos juntos miles y millones de canciones inventándonos la letra y mejorándola con nuestros torpes versos. Que cada instante que no estés a mi lado se me haga eterno y no sepa en qué pensar que no seas tú. En clase, dibujar tu sonrisa en mi mente y no poder evitar sonreir y recordar cualquier payasada que hayamos dicho. Que los días de lluvia no sean un obstáculo para nosotros: los pasemos viendo una película, aunque no nos enteraremos de nada porque no hay espacio en mí para prestarle atención a algo si tú te encuentras cerca, tomando chocolate o palomitas, me da igual mientras sean nuestras bocas las que lo coman. También quiero comerte, y no sólo a besos sino a mordiscos y todas las formas que se te puedan ocurrir para comerte a alguien. Quiero que me duela no poder tenerte más cerca cuando nos abrazamos, que llegue a sentirte en mí y tu que me sientas en tu bello cuerpo que no merece compararse con nada. Que sólo nos separe la piel. Pero por encima de todo eso, te quiero a ti. 

Sólo te pido a ti.

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