Somos instantes

jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Por qué me haces esto? Vale, puede que tenga yo la culpa, que no me decida. Tampoco puedo decidirme al no saber bien las elecciones. Supongo que después de que él haya elegido seria muy cobarde por mi parte hacerle eso. Después de haberme tragado mis palabras, lo que te dije. Y la bobada que hice cuando me emborraché. Sabes eso de que los borrachos siempre dicen la verdad, ¿no? ¿Y lo que hacen es lo que sienten? En ese caso, soy culpable de quererte.
Creo que mis posibilidades contigo son nulas... Cada vez estoy más segura, aunque me desconciertas. A veces me haces pensar que te gusto, aunque justo un segundo después vuelvo a éste puto mundo cruel. ¿Sabes qué? Me gustas, estoy enamorada de ti. O quizá no. Ayer estuve llorando por tu culpa. Hoy estoy feliz por ti también. Aclárate, yo ya lo intenté. Porque debería empezar a elegir por mi misma.
Madurar no es crecer ni tener una puta edad determinada, no. Madurar es saber tomar decisiones por uno mismo. Es como en la película de ''La decisión de Sophie'', que Sophie tiene que elegir entre su hijo o su hija y uno de los dos tiene que morir. Ella, aunque parezca increíble, elige a uno de ellos. Escoge a su hijo, no hay ninguna razón de por qué lo hizo pero supongo que sería porque pensaba que lucharía más y era más fuerte que su hija. Ella supo elegir. Eligió.
Con esto no quiero decir que yo sea inmadura, que puede que lo sea. También se que ni tú, ni él ni yo sabemos elegir. Por eso nos está pasando esto. Aunque ni siquiera se lo que nos está pasando.
Sólo se una cosa y es que en el amor, ni la persona más madura sabría elegir.

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